Sí no fuese porque me gustó mucho la película “Under Toscan Sun” no me encontraría re-escribiendo esta entrada que accidentalmente borre al querer afinar los últimos detalles antes de publicarla. Aunque creo que será difícil plasmar todo lo que ayer escribí en casa de mis amigos aquí tienen mi segundo intento.
Bajo el sol de Toscana es en definitiva una película optimista y esperanzadora. Ésta plantea “oscuras preguntas” que la mayoría de los seres humanos hemos tenido en algún momento de nuestra existencia. Cuántos se han preguntado: ¿qué hago aquí sola/o ?, ¿cuándo me convertí en un gran hoyo negro de tanto estar triste?, ¿desde cuándo te vuelves la mujer/hombre de los ojos tristes?, ¿Cuándo tus ojos le gritan a la gente que necesitas que alguien te cuide?....
Justo ahí cuando todo se ve oscuro y la protagonista (Frances) piensa que ha comprado la casa para una vida que ni siquiera tiene la trama te lleva a un lugar con más luz haciéndote sentir y “entender” esas palabras (que me parece vienen del pensamiento Zen) “If you build it, they will come”. Así que ella casi sin que se dé cuenta comienza a tener una casa con las habitaciones llenas de personas para quién cocinar.
En el momento en el que (de plano!) no pude contener el llanto fue cuando la protagonista se da cuenta que todo mundo está haciendo su vida y ella corre creyendo que persigue la suya y se compra un vestido blanco y usa zapatos altos (¿qué mujer no se siente capaz de conquistar casí cualquier cosa vestida así?) y se lanza por él (se lanza por Marcello, hombre de adorables arruguitas en los ojos que ha hecho que Frances vuelva a sentir) para finalmente encontrarlo con “otra”. Por supuesto que uno sabe lo que se siente, uno sabe que no se puede más que llorar (aunque luchas por ocultarlo talvez porque te da pena sentirte tan ingenua), uno sabe que significa que te digan que eres una mujer fantástica, que la han pasado bien pero que siempre tienes cosas importantes que hacer y que las cosas se tienen que dar naturalmente. Blaaah!, Uno sabe que es reprochar y preguntar: -¿Qué no podías esperar?-. Uno sabe lo que es decir adiós mientras él te manda un beso y te dice que hay alguien más para ti. Qué ganas de sentirse egoísta!, qué ganas de sumergirte en el mar y pedirle que se lleve tu tristeza, ganas de gritarte lo tonta qué eres, ganas de pensar en ti misma, pero los planes son otros pues al mirar por tu ventana te das cuenta que no hay tiempo para eso que debes hacer algo por alguien más. Qué buena onda eso de no invertir tu tiempo y esfuerzo en lamentaciones!.
En fin, espero puedan ver la peli.
Pd1. Disfrútense a sí mimos pero por favor Get out of the house!
Pd2. ¿Cómo se regresa a casa y se olvida uno del asunto?
Pd3. Mis ojitos tienen que ver la luz de Toscana.